José Luis Espinosa

Los retos de la educación superior frente al mercado laboral

Profesionistas: vulnerables ante el desempleo

Julio 27, 2009

En últimas fechas conozco de cifras y predicciones de terceros sobre el empleo en México; una que me preocupa y les comparto, es la del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) que proyecta una desocupación de cerca del 6% de la Población Económicamente Activa (PEA), después de que unos 700 mil trabajadores pierdan su fuente de trabajo al finalizar este 2009.

Esto quiere decir que al término del año serán alrededor de 3 millones los desempleados mexicanos, si consideramos que según números oficiales al mes de marzo suman 2 millones 288 mil 659 habitantes desocupados. A este panorama se suma la proyección hecha por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) para el año 2010, en el que se espera que unas 400 mil personas más se queden sin trabajo.

De acuerdo con información del Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática (INEGI), y contrario a lo escuchado, el sector que comprende a personas que estudiaron secundaria y profesionistas es el más afectado por el desempleo.

De una población económicamente activa desocupada que rebasa los 2 millones de personas, más de 1 millón y medio, es decir casi el 70% son personas con nivel de estudios de secundaria, media superior y licenciatura, lo cual nos habla de la desventaja de este grupo frente a otros sectores con menor grado de educación. Ver cuadros siguientes.

Hoy en día el hecho de concluir una carrera universitaria no es –como en otros tiempos- garantía para asegurar un empleo, ya no digamos bien remunerado.

El escenario de poco crecimiento económico en el país en los últimos años y de decrecimiento proyectado para este 2009, se suma a la problemática de la que hablamos, para plantear un futuro de alto riesgo a las expectativas de los jóvenes que aspiran incorporarse al sector ocupacional después de concluir sus estudios de licenciatura.

Nos enfrentamos como sociedad a una desarticulación profunda entre los objetivos actuales en la Educación Superior y las expectativas del mercado laboral, a partir de la cual debemos crear un cambio de paradigma orientado hacia la convergencia de objetivos entre las políticas educativas de gobierno y la estructura laboral y sus cambiantes condiciones. Nos toca trabajar hoy en la vinculación de las agendas de los sectores académico y empresarial.

¿Desfase entre los sectores de Educación Superior y Ocupacional?

Al escenario negativo planteado, señalo un gran obstáculo que impide generar un sistema de vinculación laboral eficiente: el desfase que subsiste entre el gran número de egresados – con saturación en pocas carreras- y la oferta generada por el desarrollo del sector productivo del país.

De acuerdo con datos de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) la proporción de jóvenes egresados universitarios crece a un ritmo anual de 5.5%, lo que se traduce en 250 mil profesionistas que se suman cada año a un mercado ocupacional que no tiene cabida para todos ellos, y que está inserto en una economía nacional en crisis y con nula perspectiva de crecimiento.

Los jóvenes profesionistas nos enfrentamos a un panorama laboral complicado en el que de lograr colocarnos en algún puesto, éste no siempre cumple con el perfil de nuestra licenciatura.

Feria de Empleo y Tecnologías de Plasencia. Charlas

Ejemplos los tenemos en carreras clasificadas de saturadas como Administración, Contaduría y Finanzas y Derecho, en las que un 49.5%, un 33.9% y un 30.8%, respectivamente de sus egresados, se encuentran trabajando en actividades poco afines a sus estudios, aunque por volumen, son las carreras con mayor número de profesionistas ocupados como se puede ver en la siguiente tabla.

Fuente: Tendencias del empleo profesional 1er. trimestre del 2009. Observatorio Laboral

Otro factor añadido a esta desarticulación entre la Educación Superior y el sector ocupacional son los salarios bajos para recién egresados de licenciatura, producto de una sobrepoblación de carreras, por una parte, y falta de experiencia laboral, por otra.

Datos del Centro Nacional para la Educación Superior (Ceneval) indican que 32% de los recién egresados percibe ingresos mensuales de entre 4 y 6 mil pesos, 29% gana menos de 4 mil pesos, 10% gana más de 8 mil pesos, mientras que el restante 29 % obtiene sus ingresos de una actividad diferente a su carrera.

Generaciones de nuevos profesionistas que tratan de adherirse productivamente a un mercado con oportunidades insuficientes y mal remuneradas, y con nuevas necesidades todavía no atendidas desde las políticas en la Educación Superior, es el nuevo panorama al que nos enfrentamos y que debemos retomar en pos de construir un país competitivo y una economía sana.

¡Vinculación de agendas Académica y Ocupacional!

Es necesario fijar objetivos comunes entre Academia y Sector ocupacional, donde representaciones de ambos frentes trabajen para reorientar las hoy mermadas posibilidades de empleo de los profesionistas, y lograr satisfacer la demanda laboral de jóvenes calificados que conozcan de antemano las perspectivas y características del sector al que se integran, evitando los problemas de adaptación y la capacitación innecesaria.

Se trata de iniciar una plataforma de proyección laboral en cambio continuo, en el que se trabaje en la reforma de los planes de estudio con una visión compartida del escenario actual; Academia, Empresariado, Gobierno y ONG’s, articulándose para integrar una base sólida de desarrollo académico y perspectivas del sector ocupacional.

Si los objetivos de las Universidades tradicionalmente se han enfocado en formar profesionistas útiles a la sociedad, ahora es menester considerar que esa sociedad presenta configuraciones muy particulares de competitividad y cambio tecnológico, a los que se hace necesario sensibilizar desde los frentes involucrados a los actores de licenciatura que recién se incorporan.

En este momento, el conocimiento y las herramientas adquiridos en la licenciatura aparentemente no son suficientes para poder aportar al sector productivo del país y aportar profesionalmente a la sociedad; hoy, el desconocimiento de las perspectivas de la carrera que se ha elegido estudiar, el desfase de los planes de estudio a la realidad laboral y los vicios generados en el sector ocupacional, evidencian un sistema de vinculación deficiente y desarticulado que afecta no sólo a profesionistas y empresariado, sino a la sociedad en su conjunto.

Propuestas de acción

Este escenario presenta lecciones tan valiosas, como evidentes para poder comenzar a actuar.

Los estudiantes que eligen una carrera sin tener certeza de un escenario futuro, los convierte en materia vulnerable, ante una realidad laboral que tampoco está preparada para generar demanda suficiente, o al menos no alineada a las perspectivas de crecimiento de egresados por carrera.

La primera lección que obtenemos de todo esto es la necesidad urgente de crear pronósticos públicos anuales que reflejen un panorama futuro de las carreras, con el objetivo de equilibrar la demanda y la oferta de profesionistas; este esfuerzo permitirá por un lado reducir la sobrepoblación de profesionales en el mercado, y por otra, generar certeza a los estudiantes que toman la decisión de iniciar una licenciatura.

A esta propuesta se suma también la de crear mesas de trabajo cuya labor estaría centrada en la reforma de los planes de estudio de Universidades públicas y privadas del país, y en las que estén involucrados prioritariamente las representaciones de la Academia y el sector ocupacional y sus respectivos objetivos y necesidades. El aporte de ONG´s y el compromiso de entidades gubernamentales involucradas en educación y economía se sumarían a este esfuerzo.

La reforma a los planes de estudio tendrá que estar centrada en desarrollar continuamente contenidos y habilidades en los estudiantes, acordes con la cambiante realidad laboral. La reforma de la que hablo pudiese plantear que las asignaturas de lento cambio sustancial sean distribuidas en los primeros semestres, mientras que las materias que necesitan de actualización constante –generalmente asociadas a nuevas tecnologías o a técnicas y metodologías específicas- se incluyan en los semestres finales, con la intención de evitar desfases y falta de actualización.

Como propuesta final, y con el propósito de crear un vínculo de adaptación a la realidad laboral, sugiero que en el último año de licenciatura, los alumnos tengan la oportunidad de incorporarse a un empleo remunerado de su área de estudio, que sea paralelo a la tesis y el servicio social.

Este esquema se inscribe en una lógica de ganar – ganar, done existe un beneficio compartido para las necesidades de todos los actores involucrados.

Entendamos que muchas de las problemáticas de los recién egresados de licenciatura además están en función de poca experiencia, falta de vinculación laboral, procesos para titularse por el tiempo que implica, entre otros. Este nuevo proyecto debe atacar directamente esas dificultades en un diseño que incluya mayor y mejor penetración de egresados en el sector ocupacional.

Las propuestas vertidas se proyectan como un círculo virtuoso: que los egresados profesionistas puedan desempeñarse productivamente en un proyecto económico de nación exitoso, que abata las carencias que hoy subsisten en la vinculación laboral de los profesionistas de nuestro país.

Este creo yo, es el problema central, actual y futuro, del desempleo de personas con estudios en nuestro país.

Urge atenderlo con integralidad y buena voluntad de todos nosotros.

1 comentario:

  1. Me uno a tu propuesta para que los planes de estudio consideren las necesidades del mercado laboral, ojalá se pueda establecer un diálogo entre ambos sectores (económico y educación)y quede establecido cuáles son las habilidades y características que deben reunir los profesionistas de hoy, también debemos recordar que la educación es uno de los motores de cambio para ayudar a mejorar la situación de nuestro país, así que cabe redoblar esfuerzos y recursos en ella.

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