José Luis Espinosa

¿Hacia dónde vamos como sociedad?

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El comunicólogo organizacional del siglo XXI

Asesoría y Servicios de Comunicación: El comunicólogo organizacional del siglo XXI: El comunicólogo organizacional debe, en primera instancia, entender la complejidad de las nuevas formas de interacción comunicativa, y aprop...
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Asesoría y Servicios de Comunicación 2011
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Twitter, motor para los negocios

Esta novedosa forma de comunicación e interacción digital en la web 2.0 está revolucionando la manera en que las empresas interactúan con sus públicos y hacen negocios

Son varias las corporaciones multinacionales las que comienzan a incorporar la dinámica de twitter en sus nuevas estrategias de venta. La firma de tecnología Dell, por ejemplo, logró facturar en los últimos 6 meses más de un millón de dólares usando una nueva modalidad de descuentos exclusivos a sus clientes afiliados a la red de microblogging.

Otras compañías de talla internacional como Burger King, Honda, Ford, Kodak, Best Buy y Home Depot, también se han sumado a esta nueva ola de micro mensajes (con un máximo de 140 caracteres) en la red, los cuales les permiten comunicarse con sus clientes, conocer sus necesidades, quejas o comentarios, así como mantenerlos informados sobre novedades y ofertas.

Twitter nació en el 2006, y en poco tiempo, -sobre todo durante el 2008 con su protagonismo y popularidad en las elecciones presidenciales en EU- se ha convertido en una herramienta de interconexión por internet a nivel global con características muy peculiares de muy rápido crecimiento a nivel internacional.

Follow me on Twitter! @woofer_kyyiv

Los usuarios escriben tweets o entradas a través de sus computadoras o dispositivos PDA, para manifestar desde estados de ánimo, hasta noticias y recomendaciones; los tweeteros tienen la posibilidad de restringir la visibilidad de sus entradas a los integrantes de su comunidad, o bien dejar su perfil con libre acceso.

Ante su popularidad, las empresas han volteado al sitio de microblogging para plantearlo como un área de oportunidad de mercado que puede impulsar sus ventas y ser una poderosa herramienta de acercamiento y seguimiento de sus stakeholders o públicos.

En el contexto digital, los ciudadanos, los clientes –o múltiples facetas o roles adoptados por los cibernautas- han cobrado un protagonismo creciente y cada vez más influyente en el escenario internacional.

La llamada Web 2.0 ha venido a plantear una nueva dinámica de interacción ágil y constante entre los diferentes actores que forman parte de la red. La propuesta de twitter viene a inscribirse en la lógica de la web 2.0 como una opción dinámica con potencial para explotarse desde el frente de los negocios.

Twitter en números

De acuerdo con un estudio de la consultora Nielsen Online, twitter incrementó el número de visitantes únicos en un 1382% en un año, al pasar de 475 mil en febrero del 2008 a 7 millones en el mismo mes de 2009.

Los datos nos dan cuenta del exponencial ascenso en el tráfico de dicho portal. Twitter representa una oportunidad latente para hacer negocios y crear fidelidad a potenciales clientes que suben como espuma en este sitio, y que por cierto se concentran en edades de entre 35 y 49 años.

De acuerdo con un estudio de la Universidad de Harvard dado a conocer por la BBC NEWS, hay unos 10 millones de usuarios en Twitter, cifra que crece rápidamente más que en ninguna otra red social por internet.

Quizá la única desventaja considerable de este servicio estaría en función de su poca fuerza al momento de conservar a los usuarios que probaron el servicio. De acuerdo con Nielsen Online el 60% de los cibernautas que crearon una cuenta en el sitio lo abandonaron después de un mes.

Una opción simple para los negocios

Para algunas personas Twitter no es más que un pasatiempo banal; para algunas otras es una pérdida de tiempo; pero para un número importante de cibernautas en el mundo es una verdadera posibilidad de adquisición de información e interacción con personas y entidades, y es esto precisamente es lo que debería interesar a los encargados de buscar nuevas oportunidades de negocio para las compañías.

Los objetivos de las empresas, más allá de cuestionar las diferentes opiniones sobre Twitter, deberían estar enfocados en lo que resulta evidente y comprobable en números sobre el sitio. La curva de crecimiento de usuarios del microblogging apunta hacia arriba, por lo que los esfuerzos de las compañías que compiten en el mercado de internet deben tender a conquistar y fidelizar al mayor número de clientes tweeteros.

Acaso no les no sería productivo conocer las opiniones sobre nuestra compañía o nuestros productos por parte de los usuarios u otros públicos de nuestro interés; o estar conectados y compartir experiencias con otras empresas del sector; o estar al tanto de las tendencias del área a la que pertenece nuestro negocio; o hacer promoción de productos y dar a conocer noticias de nuestra compañía directamente con nuestra comunidad de clientes en internet.

La red nos abre una nueva oportunidad de hacer negocios, atrevámonos a conquistar un nuevo lenguaje digital, para conquistar también a clientes cautivos con estrategias de venta novedosas.
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La Brecha Digital


En un mundo globalizado, donde la característica constante es el vertiginoso avance de las tecnologías y la configuración creciente de las sociedades en torno a ellas, surge una nueva amenaza para la igualdad social y un nuevo reto para los gobiernos: se trata de las llamadas Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC).

Es cierto que las TIC han creado progreso, modernidad, competitividad, interconexión, y una serie más de ventajas al desarrollo de las sociedades; sin embargo, también es necesario señalar que han generado una nueva forma de exclusión social denominada Brecha Digital, que se refiere a la diferencia entre los individuos que hacen uso de las TIC en su vida diaria, y aquellos que no tienen acceso a ellas, o no saben cómo manipularlas.

El desarrollo tecnológico, en el marco del fenómeno globalizador, ha creado una configuración económica, social y cultural en la que aparecen nuevos códigos de conducta, modificaciones en el lenguaje y renovadas pautas en la interacción con otros actores sociales, que impactan positivamente sólo al grupo que tiene acceso y manipula las nuevas tecnologías; los demás – la mayoría- pertenecen al sector de los analfabetas digitales.

Esta clase analfabeta queda excluida del nuevo lenguaje tecnológico que se reproduce en la Sociedad de la Información, y por lo tanto ve limitada en su capacidad para competir en un contexto demandante que exige el conocimiento de las nuevas herramientas basadas en TIC.

La problemática de la Brecha Digital ha sido incorporada a la agenda de los gobiernos, pero hasta entonces no se ha garantizado que las nuevas tecnologías sean una posibilidad para mejorar la calidad de vida de todos los ciudadanos.

En este sentido, las propuestas gubernamentales de masificación de las TIC no deben poner énfasis en la infraestructura tecnológica más que en conceptos como apropiación o conocimiento; es decir, un programa de gobierno que pretenda garantizar el uso de TIC para sus ciudadanos, debe planear integralmente –y a mediano o largo plazo- de qué forma los analfabetas informáticos son incorporados a la Sociedad de la Información.

Se trata de crear una estrategia integral en la que además de garantizar el acceso a las TIC a través de infraestructura, se creen las habilidades en la población para hacer uso de ellas. De nada serviría dar una computadora con internet de banda ancha a un niño de una comunidad marginada en el campo mexicano que nunca ha tenido contacto con las nuevas tecnologías. Sería una relevante desventaja para lo pretendido.

Se requieren propuestas planeadas y consensuadas en las que participen todos los sectores sociales para que la problemática sea debidamente atendida. Se busca un proyecto que favorezca no sólo la conectividad y el acceso, sino más importante, la apropiación y participación de la sociedad a través de las TIC.

Las Ciudades Digitales en el mundo han sido un modelo que ha intentado adaptar las necesidades propias de una ciudad a las nuevas tecnologías. Como concepto, una Ciudad Digital se refiere al modelo de interacción entre el gobierno, ciudadanos y actores involucrados, a través de una plataforma basada en TIC. Los ciudadanos en esta nueva dinámica tecnológica son capaces de acceder a servicios e información proveídos por la administración local.


Pero, ¿qué pasa cuando los objetivos de la Ciudad Digital no se concretan y subsiste la Brecha Digital?


En muchos casos el problema radica en el énfasis que se ha dado al tema de la infraestructura y cobertura de conectividad, a costa del desarrollo de habilidades y capacidades de la población en cuanto a las nuevas tecnologías. Los proyectos de Ciudad Digital no deben ni pueden ser un proyecto mediático con impacto inicial, que no garanticen su sostenibilidad a largo plazo.

La Brecha Digital como problemática generacional

El vertiginoso avance de las TIC’s ha obsequiado su apropiación mayormente en las generaciones actuales. Los niños y jóvenes que nacieron a principios de los 90’s –llamados por varios autores como La Generación NET, Los seres digitales, o nativos digitales- han crecido en un entorno en el que es común el manejo de computadoras, teléfonos celulares, cámaras digitales y los recursos ofrecidos por internet.

En cambio, para quienes no crecimos en ese contexto, se nos hizo necesario establecer una postura de aprendizaje hacia un ámbito tecnológico; una migración hacia un terreno que es dominado de forma simple por niños y jóvenes y al que se nos abre la posibilidad de pertenecer.

Los migrantes digitales, muchas veces renuentes o temerosos ante un nuevo esquema de interacción tecnológica, hemos tenido que adecuar continuamente las estructuras que nos formaron como ciudadanos del mundo, a las condiciones de un mundo actual complejo, cambiante y altamente interconectado en todos los niveles.

Es obvio que a partir de esta coyuntura los migrantes digitales no debemos seguir actuando sin reconocer que vivimos el surgimiento de un nuevo lenguaje de interacción, de comunicación, de aprendizaje y de adquisición de información y conocimiento, que se ha venido desarrollando de acuerdo al vertiginoso avance de las TIC.

Hoy también los adolescentes y jóvenes se relacionan con sus amigos, conocidos, familiares o compañeros de escuela a través de perfiles en comunidades virtuales por internet; también es frecuente que platiquen en chats o que compartan fotos y videos en sitios diseñados en la red para tales fines como Flickr o YouTube.

En lo que se refiere a aprendizaje y adquisición de información, las nuevas generaciones muy rara vez consultan enciclopedias; ya no es un hábito en ellas ir a bibliotecas a consultar textos; la configuración tecnológica actual les crea la necesidad y la posibilidad de adquirir conocimiento a través de herramientas más acordes a su realidad, como internet.

El reto al que nos encontramos consiste en hacer que los dos lenguajes – el de los migrantes y el de los nativos digitales- coincidan en algún momento para comenzar a establecer vínculos comunicativos y de interacción comunes que coadyuven a disminuir la brecha generacional surgida a partir del uso y manipulación de las TIC.

Paradigma digital en la educación

El caso de la educación ha sido sintomático en el nuevo lenguaje del que hablamos; los métodos y técnicas tradicionales de enseñanza, así como los planes de estudio han quedado sumamente desfasados ante las necesidades de los estudiantes de hoy, en todos los niveles educativos.

Pero ¿cómo hacer converger el nuevo lenguaje de interacción tecnológica de las nuevas generaciones, con los métodos tradicionales de enseñanza?

Creo la respuesta y la solución requiere de un esfuerzo colectivo entre instituciones educativas, gobierno, iniciativa privada, estudiantes, pero más importante que todos los anteriores, la planta docente.

Es decir, serviría de muy poco hacer un gran esfuerzo por adaptar los planes de estudio, los métodos y las técnicas de enseñanza a las TIC, mientras no se logre que los docentes sean capaces de apropiarse de un lenguaje tecnológico que a final de cuentas dominan los estudiantes.

Recordemos el sonado fracaso del Programa Enciclomedia emprendido por la administración pasada en nuestro país. El proyecto pretendió ser una nueva práctica con la que se modificarían los procesos educativos de enseñanza a través de TIC. Enciclomedia contemplaba que el programa de estudio para estudiantes de 5° y 6° año de primaria de escuelas públicas fuera presentado por los maestros por medio de recursos multimedia, con ayuda de un proyector y una pantalla en el salón de clases.
Sin embargo, las observaciones hechas en un informe denominado Libro Blanco del Programa Enciclomedia evidenciaron a mi parecer 3 anomalías que hicieron fracasar al proyecto: La primera tiene que ver con una comparativa en la que no se encontraron diferencias significativas en las habilidades y conocimiento entre los niños que utilizaron el programa y los que no lo hicieron; la segunda va en el sentido de la inexistencia de evaluaciones que midieran la efectividad del programa y los avances del mismo; y quizás la más significativa para el tema que nos ocupa tiene que ver con la falta de capacitación de los docentes para dominar los recursos tecnológicos con los que contaba el programa.

A estas anomalías, añadiría un error de aún mayor trascendencia para la realidad tecnológica que experimentamos como sociedad, no sólo en el ámbito educativo, sino en los demás ámbitos en los que interactuamos en nuestra cotidianeidad; me refiero a la no inclusión de internet en el proyecto de Enciclomedia.

Aún a pesar de la centralidad de este recurso en cuanto a TIC se refiere y la importancia en la vida diaria de los estudiantes, no fue contemplado en el Programa Enciclomedia, por lo que el proyecto sólo se limitó a ser una forma novedosa de presentar contenidos a un público – los alumnos de 5° y 6° de primaria- cuyo conocimiento en TIC requería estándares más elevados y maestros mejor capacitados.
Antes del diseño de un proyecto de tal magnitud, tendríamos que partir del hecho de un dominio de los llamados nativos digitales en el ámbito de las TIC. Sólo en este reconocimiento, los migrantes digitales podremos pensar en estrategias más efectivos que nos ayuden a integrarnos a ese nuevo lenguaje a través de una sinergia productiva de interacción generacional.

Una nueva forma de mirar las TIC

Por mucho tiempo se ha estigmatizado erróneamente a internet como una herramienta que perjudica el aprendizaje y genera vicios académicos en los alumnos. Es hora de aprovechar las ventajas de internet y potenciar la adquisición de conocimiento a través de nuevas tecnologías, con miras a la incorporación de un entorno laboral, social y económico que ya exige y exigirá dominar este lenguaje digital.

Desde esta perspectiva, surge una concepción diferente que obliga a los maestros a asumir una postura abierta y de franco aprendizaje de las TIC; cambiar su rol de momento como transmisores del conocimiento, y pasar a ser alumnos de las nuevas tecnologías y del conocimiento que pueden aportar las nuevas generaciones.

Les invito a imaginar una clase en la que los contenidos del programa de estudios se reflejen a través de entradas en un blog; o donde los avisos urgentes en clase sean comunicados utilizando Twitter; o en el que un trabajo documental de video pueda ser subido por los alumnos y revisado por la clase y los maestros a través de YouTube.
Demos el paso siguiente y dejemos de imaginar.
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Protagonismo ciudadano a través de nuevas tecnologías

Luego de la crisis de inseguridad que se ha acentuado en el país por el empeño del Gobierno Federal en sostener una lucha frontal contra el crimen organizado que ha cobrado hasta el mes de junio del 2009 más de 12 mil vidas, compruebo que la seguridad a los ciudadanos no ha sido, ni es un asunto que pueda garantizar el Estado mexicano por cuenta propia.

Me es grato observar ante este escenario, el surgimiento de un nuevo frente común compuesto por una sociedad civil organizada que comienza a replantear su rol social, asumiendo un papel activo en la vigilancia, la denuncia y la defensa de su integridad y sus derechos a través de recursos tecnológicos.

Los ciudadanos empiezan a entender el poder que les han otorgado las nuevas Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC), para incidir, a través de la participación, en la exigencia y construcción de condiciones que mejoren su seguridad y por tanto su calidad de vida en este país.

Resulta interesante saber que los usuarios de nuevas tecnologías tienen la posibilidad de subir a la red información de lo que pasa en su entorno; de formar comunidades vecinales en las que se expongan necesidades e inquietudes; de organizarse y plantear propuestas de solución al gobierno o construir por cuenta propia acciones concretas en lo referente a la seguridad pública.

El protagonismo alcanzado por la sociedad civil organizada ha hecho voltear las miradas de los medios de comunicación a las necesidades de su público, de sus lectores, y de la sociedad en general.

No es casualidad que en la mayoría de estos canales de información tengan espacios especiales destinados a publicar comentarios, denuncias, imágenes, audios o videos de los ciudadanos. Esto da cuenta de una transformación radical en la dinámica no sólo de la producción de la información, sino también de la denuncia y la exigencia de un derecho fundamental como lo es la seguridad, a través de vías alternativas a las tradicionales.

Ciudadanos conectados

Hace no muchos años, este contexto distaba mucho de una realidad concreta; hoy, el papel pasivo de los receptores de información unidireccional provista por medios de comunicación se modificó al grado que ahora la sociedad civil juega uno de los roles fundamentales en la generación de contenidos en el marco de una Sociedad de la Información global.

Videos e imágenes de teléfonos celulares o grabaciones han podido capturar hechos trascendentales en la historia local y mundial, que hubieran pasado desapercibidos para los medios. Los ciudadanos inician con una nueva faceta protagónica como productores de contenido, y más allá, como una fuerza colectiva consciente de sus derechos y obligaciones como individuos sociales, que cada vez con mayor fuerza utiliza las bondades de las TIC para un beneficio colectivo.

El protagonismo de la Sociedad Civil: una tradición histórica

En la década de los 70’s, un movimiento social en Amsterdam, Holanda, denominado okupas, destacó por su peculiar forma de organizarse contra el gobierno, en su intento de desparecer el barrio de Neuwmark para la construcción de una línea del metro que conectara con el centro de negocios de la ciudad. Los krakers, como se les llamó a sus militantes, organizaron grupos de vecinos, al tiempo que articulaban medios de comunicación que les permitieran interconectarse para crear un frente organizado de lucha.

Radiodifusoras, televisoras, periódicos locales, imprentas, incluso alarmas vecinales se convirtieron en medios alternativos de comunicación, con los que los activistas pudieron demostrar una organización efectiva en la que se concretaba la manipulación de medios y de tecnologías hasta ese entonces centralizados por los medios o por el gobierno.

Con este pasaje quiero ilustrar una analogía con la realidad actual. El movimiento okupas es un referente histórico al concebir las nuevas tecnologías como un recurso universal en el que tienen o deberían tener participación todos los actores sociales. Las TIC no son un recurso exclusivo de los medios o del gobierno, y depende de la sociedad civil hacer un uso inteligente y productivo con ellas.

La inseguridad: motivación para el protagonismo ciudadano

La falta de seguridad que se vive tanto en México, como en distintas latitudes en el mundo, ha impulsado acciones sociales conjuntas, independientes a los programas del gobierno en esta materia, los cuales han resultado ciertamente insuficientes a las necesidades reales de la población. Les comparto un caso.

En el barrio de Núñez, en Buenos Aires, Argentina, tres asociaciones vecinales trabajan desde hace tiempo en la construcción de estrategias que ayuden a disminuir la criminalidad en su zona y a atender con ayuda profesional a víctimas de violaciones, que en ese vecindario alcanzaron alarmantes cifras.

Una de las estrategias consistió en adoptar un modelo de alerta inglés para las manzanas del barrio, que funciona con la instalación de sensores que se activan y hacen encender reflectores cuando detectan movimientos inusuales en las calles. La luz indica a los vecinos que hay una emergencia y que deben estar atentos para llamar a la policía.

Los trabajos de Alerta Vecinal de Núñez, Vecinos Independientes de Rivadavia y Enlace Vecinal de Núñez en la discusión de problemáticas locales y en la propuesta de soluciones han alcanzado tal protagonismo que ahora sostienen pláticas con el jefe de gobierno de la ciudad, Mauricio Macri, para acordar acciones conjuntas.

Este antecedente nos hace reconsiderar positivamente el papel asumido por una sociedad consciente de sus obligaciones, exigente de sus derechos y con posibilidades de explotar productivamente las herramientas ofrecidas por las nuevas tecnologías en beneficio compartido.

Dijimos que las condiciones de crisis estatal en la garantía de la seguridad pública han despertado un nuevo protagonismo ciudadano por mejores condiciones, que no puede –como no la han hecho las autoridades correspondientes- actuar de forma independiente y aislada.

El trabajo ciudadanos requiere construir puentes y tejer lazos con otras asociaciones civiles y ONG´s, con lo medios de comunicación y con las propias autoridades, para construir no un frente ciudadano, sino un bloque social que pueda hacer un combate real al crimen organizado.

Paradójicamente los únicos organizados en este escenario son los delincuentes. La lucha del gobierno debe incluir la voz y la participación de todos los actores sociales que puedan y quieran aportar para construir un país más seguro y con mayor calidad de vida y bienestar social.
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Los retos de la educación superior frente al mercado laboral

Profesionistas: vulnerables ante el desempleo

Julio 27, 2009

En últimas fechas conozco de cifras y predicciones de terceros sobre el empleo en México; una que me preocupa y les comparto, es la del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) que proyecta una desocupación de cerca del 6% de la Población Económicamente Activa (PEA), después de que unos 700 mil trabajadores pierdan su fuente de trabajo al finalizar este 2009.

Esto quiere decir que al término del año serán alrededor de 3 millones los desempleados mexicanos, si consideramos que según números oficiales al mes de marzo suman 2 millones 288 mil 659 habitantes desocupados. A este panorama se suma la proyección hecha por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) para el año 2010, en el que se espera que unas 400 mil personas más se queden sin trabajo.

De acuerdo con información del Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática (INEGI), y contrario a lo escuchado, el sector que comprende a personas que estudiaron secundaria y profesionistas es el más afectado por el desempleo.

De una población económicamente activa desocupada que rebasa los 2 millones de personas, más de 1 millón y medio, es decir casi el 70% son personas con nivel de estudios de secundaria, media superior y licenciatura, lo cual nos habla de la desventaja de este grupo frente a otros sectores con menor grado de educación. Ver cuadros siguientes.

Hoy en día el hecho de concluir una carrera universitaria no es –como en otros tiempos- garantía para asegurar un empleo, ya no digamos bien remunerado.

El escenario de poco crecimiento económico en el país en los últimos años y de decrecimiento proyectado para este 2009, se suma a la problemática de la que hablamos, para plantear un futuro de alto riesgo a las expectativas de los jóvenes que aspiran incorporarse al sector ocupacional después de concluir sus estudios de licenciatura.

Nos enfrentamos como sociedad a una desarticulación profunda entre los objetivos actuales en la Educación Superior y las expectativas del mercado laboral, a partir de la cual debemos crear un cambio de paradigma orientado hacia la convergencia de objetivos entre las políticas educativas de gobierno y la estructura laboral y sus cambiantes condiciones. Nos toca trabajar hoy en la vinculación de las agendas de los sectores académico y empresarial.

¿Desfase entre los sectores de Educación Superior y Ocupacional?

Al escenario negativo planteado, señalo un gran obstáculo que impide generar un sistema de vinculación laboral eficiente: el desfase que subsiste entre el gran número de egresados – con saturación en pocas carreras- y la oferta generada por el desarrollo del sector productivo del país.

De acuerdo con datos de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) la proporción de jóvenes egresados universitarios crece a un ritmo anual de 5.5%, lo que se traduce en 250 mil profesionistas que se suman cada año a un mercado ocupacional que no tiene cabida para todos ellos, y que está inserto en una economía nacional en crisis y con nula perspectiva de crecimiento.

Los jóvenes profesionistas nos enfrentamos a un panorama laboral complicado en el que de lograr colocarnos en algún puesto, éste no siempre cumple con el perfil de nuestra licenciatura.

Feria de Empleo y Tecnologías de Plasencia. Charlas

Ejemplos los tenemos en carreras clasificadas de saturadas como Administración, Contaduría y Finanzas y Derecho, en las que un 49.5%, un 33.9% y un 30.8%, respectivamente de sus egresados, se encuentran trabajando en actividades poco afines a sus estudios, aunque por volumen, son las carreras con mayor número de profesionistas ocupados como se puede ver en la siguiente tabla.

Fuente: Tendencias del empleo profesional 1er. trimestre del 2009. Observatorio Laboral

Otro factor añadido a esta desarticulación entre la Educación Superior y el sector ocupacional son los salarios bajos para recién egresados de licenciatura, producto de una sobrepoblación de carreras, por una parte, y falta de experiencia laboral, por otra.

Datos del Centro Nacional para la Educación Superior (Ceneval) indican que 32% de los recién egresados percibe ingresos mensuales de entre 4 y 6 mil pesos, 29% gana menos de 4 mil pesos, 10% gana más de 8 mil pesos, mientras que el restante 29 % obtiene sus ingresos de una actividad diferente a su carrera.

Generaciones de nuevos profesionistas que tratan de adherirse productivamente a un mercado con oportunidades insuficientes y mal remuneradas, y con nuevas necesidades todavía no atendidas desde las políticas en la Educación Superior, es el nuevo panorama al que nos enfrentamos y que debemos retomar en pos de construir un país competitivo y una economía sana.

¡Vinculación de agendas Académica y Ocupacional!

Es necesario fijar objetivos comunes entre Academia y Sector ocupacional, donde representaciones de ambos frentes trabajen para reorientar las hoy mermadas posibilidades de empleo de los profesionistas, y lograr satisfacer la demanda laboral de jóvenes calificados que conozcan de antemano las perspectivas y características del sector al que se integran, evitando los problemas de adaptación y la capacitación innecesaria.

Se trata de iniciar una plataforma de proyección laboral en cambio continuo, en el que se trabaje en la reforma de los planes de estudio con una visión compartida del escenario actual; Academia, Empresariado, Gobierno y ONG’s, articulándose para integrar una base sólida de desarrollo académico y perspectivas del sector ocupacional.

Si los objetivos de las Universidades tradicionalmente se han enfocado en formar profesionistas útiles a la sociedad, ahora es menester considerar que esa sociedad presenta configuraciones muy particulares de competitividad y cambio tecnológico, a los que se hace necesario sensibilizar desde los frentes involucrados a los actores de licenciatura que recién se incorporan.

En este momento, el conocimiento y las herramientas adquiridos en la licenciatura aparentemente no son suficientes para poder aportar al sector productivo del país y aportar profesionalmente a la sociedad; hoy, el desconocimiento de las perspectivas de la carrera que se ha elegido estudiar, el desfase de los planes de estudio a la realidad laboral y los vicios generados en el sector ocupacional, evidencian un sistema de vinculación deficiente y desarticulado que afecta no sólo a profesionistas y empresariado, sino a la sociedad en su conjunto.

Propuestas de acción

Este escenario presenta lecciones tan valiosas, como evidentes para poder comenzar a actuar.

Los estudiantes que eligen una carrera sin tener certeza de un escenario futuro, los convierte en materia vulnerable, ante una realidad laboral que tampoco está preparada para generar demanda suficiente, o al menos no alineada a las perspectivas de crecimiento de egresados por carrera.

La primera lección que obtenemos de todo esto es la necesidad urgente de crear pronósticos públicos anuales que reflejen un panorama futuro de las carreras, con el objetivo de equilibrar la demanda y la oferta de profesionistas; este esfuerzo permitirá por un lado reducir la sobrepoblación de profesionales en el mercado, y por otra, generar certeza a los estudiantes que toman la decisión de iniciar una licenciatura.

A esta propuesta se suma también la de crear mesas de trabajo cuya labor estaría centrada en la reforma de los planes de estudio de Universidades públicas y privadas del país, y en las que estén involucrados prioritariamente las representaciones de la Academia y el sector ocupacional y sus respectivos objetivos y necesidades. El aporte de ONG´s y el compromiso de entidades gubernamentales involucradas en educación y economía se sumarían a este esfuerzo.

La reforma a los planes de estudio tendrá que estar centrada en desarrollar continuamente contenidos y habilidades en los estudiantes, acordes con la cambiante realidad laboral. La reforma de la que hablo pudiese plantear que las asignaturas de lento cambio sustancial sean distribuidas en los primeros semestres, mientras que las materias que necesitan de actualización constante –generalmente asociadas a nuevas tecnologías o a técnicas y metodologías específicas- se incluyan en los semestres finales, con la intención de evitar desfases y falta de actualización.

Como propuesta final, y con el propósito de crear un vínculo de adaptación a la realidad laboral, sugiero que en el último año de licenciatura, los alumnos tengan la oportunidad de incorporarse a un empleo remunerado de su área de estudio, que sea paralelo a la tesis y el servicio social.

Este esquema se inscribe en una lógica de ganar – ganar, done existe un beneficio compartido para las necesidades de todos los actores involucrados.

Entendamos que muchas de las problemáticas de los recién egresados de licenciatura además están en función de poca experiencia, falta de vinculación laboral, procesos para titularse por el tiempo que implica, entre otros. Este nuevo proyecto debe atacar directamente esas dificultades en un diseño que incluya mayor y mejor penetración de egresados en el sector ocupacional.

Las propuestas vertidas se proyectan como un círculo virtuoso: que los egresados profesionistas puedan desempeñarse productivamente en un proyecto económico de nación exitoso, que abata las carencias que hoy subsisten en la vinculación laboral de los profesionistas de nuestro país.

Este creo yo, es el problema central, actual y futuro, del desempleo de personas con estudios en nuestro país.

Urge atenderlo con integralidad y buena voluntad de todos nosotros.
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