
En un mundo globalizado, donde la característica constante es el vertiginoso avance de las tecnologías y la configuración creciente de las sociedades en torno a ellas, surge una nueva amenaza para la igualdad social y un nuevo reto para los gobiernos: se trata de las llamadas Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC).
Es cierto que las TIC han creado progreso, modernidad, competitividad, interconexión, y una serie más de ventajas al desarrollo de las sociedades; sin embargo, también es necesario señalar que han generado una nueva forma de exclusión social denominada Brecha Digital, que se refiere a la diferencia entre los individuos que hacen uso de las TIC en su vida diaria, y aquellos que no tienen acceso a ellas, o no saben cómo manipularlas.
El desarrollo tecnológico, en el marco del fenómeno globalizador, ha creado una configuración económica, social y cultural en la que aparecen nuevos códigos de conducta, modificaciones en el lenguaje y renovadas pautas en la interacción con otros actores sociales, que impactan positivamente sólo al grupo que tiene acceso y manipula las nuevas tecnologías; los demás – la mayoría- pertenecen al sector de los analfabetas digitales.
Esta clase analfabeta queda excluida del nuevo lenguaje tecnológico que se reproduce en la Sociedad de la Información, y por lo tanto ve limitada en su capacidad para competir en un contexto demandante que exige el conocimiento de las nuevas herramientas basadas en TIC.
La problemática de la Brecha Digital ha sido incorporada a la agenda de los gobiernos, pero hasta entonces no se ha garantizado que las nuevas tecnologías sean una posibilidad para mejorar la calidad de vida de todos los ciudadanos.
En este sentido, las propuestas gubernamentales de masificación de las TIC no deben poner énfasis en la infraestructura tecnológica más que en conceptos como apropiación o conocimiento; es decir, un programa de gobierno que pretenda garantizar el uso de TIC para sus ciudadanos, debe planear integralmente –y a mediano o largo plazo- de qué forma los analfabetas informáticos son incorporados a la Sociedad de la Información.
Se trata de crear una estrategia integral en la que además de garantizar el acceso a las TIC a través de infraestructura, se creen las habilidades en la población para hacer uso de ellas. De nada serviría dar una computadora con internet de banda ancha a un niño de una comunidad marginada en el campo mexicano que nunca ha tenido contacto con las nuevas tecnologías. Sería una relevante desventaja para lo pretendido.
Se requieren propuestas planeadas y consensuadas en las que participen todos los sectores sociales para que la problemática sea debidamente atendida. Se busca un proyecto que favorezca no sólo la conectividad y el acceso, sino más importante, la apropiación y participación de la sociedad a través de las TIC.
Las Ciudades Digitales en el mundo han sido un modelo que ha intentado adaptar las necesidades propias de una ciudad a las nuevas tecnologías. Como concepto, una Ciudad Digital se refiere al modelo de interacción entre el gobierno, ciudadanos y actores involucrados, a través de una plataforma basada en TIC. Los ciudadanos en esta nueva dinámica tecnológica son capaces de acceder a servicios e información proveídos por la administración local.
Pero, ¿qué pasa cuando los objetivos de la Ciudad Digital no se concretan y subsiste la Brecha Digital? En muchos casos el problema radica en el énfasis que se ha dado al tema de la infraestructura y cobertura de conectividad, a costa del desarrollo de habilidades y capacidades de la población en cuanto a las nuevas tecnologías. Los proyectos de Ciudad Digital no deben ni pueden ser un proyecto mediático con impacto inicial, que no garanticen su sostenibilidad a largo plazo.
La Brecha Digital como problemática generacional El vertiginoso avance de las TIC’s ha obsequiado su apropiación mayormente en las generaciones actuales. Los niños y jóvenes que nacieron a principios de los 90’s –llamados por varios autores como La Generación NET, Los seres digitales, o nativos digitales- han crecido en un entorno en el que es común el manejo de computadoras, teléfonos celulares, cámaras digitales y los recursos ofrecidos por internet.
En cambio, para quienes no crecimos en ese contexto, se nos hizo necesario establecer una postura de aprendizaje hacia un ámbito tecnológico; una migración hacia un terreno que es dominado de forma simple por niños y jóvenes y al que se nos abre la posibilidad de pertenecer.
Los migrantes digitales, muchas veces renuentes o temerosos ante un nuevo esquema de interacción tecnológica, hemos tenido que adecuar continuamente las estructuras que nos formaron como ciudadanos del mundo, a las condiciones de un mundo actual complejo, cambiante y altamente interconectado en todos los niveles.
Es obvio que a partir de esta coyuntura los migrantes digitales no debemos seguir actuando sin reconocer que vivimos el surgimiento de un nuevo lenguaje de interacción, de comunicación, de aprendizaje y de adquisición de información y conocimiento, que se ha venido desarrollando de acuerdo al vertiginoso avance de las TIC.
Hoy también los adolescentes y jóvenes se relacionan con sus amigos, conocidos, familiares o compañeros de escuela a través de perfiles en comunidades virtuales por internet; también es frecuente que platiquen en chats o que compartan fotos y videos en sitios diseñados en la red para tales fines como Flickr o YouTube.
En lo que se refiere a aprendizaje y adquisición de información, las nuevas generaciones muy rara vez consultan enciclopedias; ya no es un hábito en ellas ir a bibliotecas a consultar textos; la configuración tecnológica actual les crea la necesidad y la posibilidad de adquirir conocimiento a través de herramientas más acordes a su realidad, como internet.
El reto al que nos encontramos consiste en hacer que los dos lenguajes – el de los migrantes y el de los nativos digitales- coincidan en algún momento para comenzar a establecer vínculos comunicativos y de interacción comunes que coadyuven a disminuir la brecha generacional surgida a partir del uso y manipulación de las TIC.
Paradigma digital en la educaciónEl caso de la educación ha sido sintomático en el nuevo lenguaje del que hablamos; los métodos y técnicas tradicionales de enseñanza, así como los planes de estudio han quedado sumamente desfasados ante las necesidades de los estudiantes de hoy, en todos los niveles educativos.
Pero ¿cómo hacer converger el nuevo lenguaje de interacción tecnológica de las nuevas generaciones, con los métodos tradicionales de enseñanza?
Creo la respuesta y la solución requiere de un esfuerzo colectivo entre instituciones educativas, gobierno, iniciativa privada, estudiantes, pero más importante que todos los anteriores, la planta docente.
Es decir, serviría de muy poco hacer un gran esfuerzo por adaptar los planes de estudio, los métodos y las técnicas de enseñanza a las TIC, mientras no se logre que los docentes sean capaces de apropiarse de un lenguaje tecnológico que a final de cuentas dominan los estudiantes.
Recordemos el sonado fracaso del Programa Enciclomedia emprendido por la administración pasada en nuestro país. El proyecto pretendió ser una nueva práctica con la que se modificarían los procesos educativos de enseñanza a través de TIC. Enciclomedia contemplaba que el programa de estudio para estudiantes de 5° y 6° año de primaria de escuelas públicas fuera presentado por los maestros por medio de recursos multimedia, con ayuda de un proyector y una pantalla en el salón de clases.
Sin embargo, las observaciones hechas en un informe denominado Libro Blanco del Programa Enciclomedia evidenciaron a mi parecer 3 anomalías que hicieron fracasar al proyecto: La primera tiene que ver con una comparativa en la que no se encontraron diferencias significativas en las habilidades y conocimiento entre los niños que utilizaron el programa y los que no lo hicieron; la segunda va en el sentido de la inexistencia de evaluaciones que midieran la efectividad del programa y los avances del mismo; y quizás la más significativa para el tema que nos ocupa tiene que ver con la falta de capacitación de los docentes para dominar los recursos tecnológicos con los que contaba el programa.
A estas anomalías, añadiría un error de aún mayor trascendencia para la realidad tecnológica que experimentamos como sociedad, no sólo en el ámbito educativo, sino en los demás ámbitos en los que interactuamos en nuestra cotidianeidad; me refiero a la no inclusión de internet en el proyecto de Enciclomedia.
Aún a pesar de la centralidad de este recurso en cuanto a TIC se refiere y la importancia en la vida diaria de los estudiantes, no fue contemplado en el Programa Enciclomedia, por lo que el proyecto sólo se limitó a ser una forma novedosa de presentar contenidos a un público – los alumnos de 5° y 6° de primaria- cuyo conocimiento en TIC requería estándares más elevados y maestros mejor capacitados.
Antes del diseño de un proyecto de tal magnitud, tendríamos que partir del hecho de un dominio de los llamados nativos digitales en el ámbito de las TIC. Sólo en este reconocimiento, los migrantes digitales podremos pensar en estrategias más efectivos que nos ayuden a integrarnos a ese nuevo lenguaje a través de una sinergia productiva de interacción generacional.
Una nueva forma de mirar las TICPor mucho tiempo se ha estigmatizado erróneamente a internet como una herramienta que perjudica el aprendizaje y genera vicios académicos en los alumnos. Es hora de aprovechar las ventajas de internet y potenciar la adquisición de conocimiento a través de nuevas tecnologías, con miras a la incorporación de un entorno laboral, social y económico que ya exige y exigirá dominar este lenguaje digital.
Desde esta perspectiva, surge una concepción diferente que obliga a los maestros a asumir una postura abierta y de franco aprendizaje de las TIC; cambiar su rol de momento como transmisores del conocimiento, y pasar a ser alumnos de las nuevas tecnologías y del conocimiento que pueden aportar las nuevas generaciones.
Les invito a imaginar una clase en la que los contenidos del programa de estudios se reflejen a través de entradas en un blog; o donde los avisos urgentes en clase sean comunicados utilizando Twitter; o en el que un trabajo documental de video pueda ser subido por los alumnos y revisado por la clase y los maestros a través de YouTube.
Demos el paso siguiente y dejemos de imaginar.